Paranormal Activity, 2007

Esta película norteamericana del israelí Oren Peli, que data de 2007, me sorprendió mucho para bien, pues las últimas veces que el cine me amenazó con asustarme no lo había conseguido, yo fui a ver “El Exorcismo de Emily Rose” (película que podría dar muchísimo más de sí, esto lo digo al leer la historia y ver las fotos reales del caso), también ví en su día el remake de Viernes 13 o el de la Matanza de Texas y ya, al tener esas referencias me negué a ver el nuevo remake sobre Pesadilla en Elm Street (tanto remake da muestras de la GRAN falta de ideas y originalidad que vivimos en nuestros días… la apuesta segura es engañar a la gente usando y manchando nombres míticos), sin embargo espero impaciente Scream IV, con el consabido miedo de que ya no estamos en los noventa ni a principios de los dos mil (o 00 no sé).

Pero Paranormal Activity me sorprendió muy gratamente como la ya lo hizo El Proyecto de la Bruja Blair en 1999. Estas películas, especialmente Paranormal Activity, tienen el poder de transformar un escenario cotidiano en una lúgubre pesadilla. La misma casa que aparece en P.A. bien podría aparecer en la última película de Jennifer Aniston (no es crítica, es realidad) pero el poder de P.A. reside como bien decía, en eso mismo, ahí está el terror. El cine de terror convirtió en su día un motel barato en el lugar más funesto de los Estados Unidos (Psicosis, 1960), un perro en un demonio (Cujo, 1983), una fiesta de instituto en un océano de desgracia (Carrie, 1976). Estos tres ejemplos de películas también lo son de novelas, su primer medio difusor.

Y ahora convierte esta agradable y cómoda casa (Cómo olvidar la cámara nocturna con esos azulados que además aparecen en la cubierta de la cinta) en horror.

Cuando una película cambia nuestra percepción de algo o sus fotogramas son perfectamente reconocibles décadas después (esto aún no lo podemos comprobar) estamos mínimo, ante una buena película.

Sí, ya había habido películas de este tema y en casas parecidas, pero Paranormal Activity gusta porque vemos todo, vemos lo que ven los protagonistas y todo lo demás… sí, en otras películas también… pero aquí vemos todo y si no, lo escuchamos. Ese poder del espectador de ver todo, hace que tengamos empatía con, también todos, los protagonistas; Esto es porque visualizamos la grabación en su momento y cuando ésta es revisada por los protagonistas. Todo esto es como ir a un examen con la lección perfectamente aprendida, sin miedo a las preguntas… pero… aun así, y aquí el poder, Paranormal Activity sabe cuándo asustarnos y de qué manera y para asustarse con ella simplemente tienes que meterte en la película y creer 100 % en ella.

Los hechos paranormales son tan reales como una guerra, por tanto, esta película es tan verídica como una bélica.

Un estandarte actual del cine de terror independiente y original, no por el qué (que eso ya está reinventadísimo) sino por el cómo. Y el cómo era la principal seña de identidad de Alfred Hitchcock, quiero decir con esto, que el cómo es lo más importante en el cine.

El cuándo, el qué, el dónde… pueden ser geniales siempre y cuando el cómo sea original, si el cómo cojea la película se caerá.

Fotograma de Paranormal Activity en el que vemos a Katie Featherston

Por Germán Piqueras

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