La talla y la vida

Siempre había querido dedicarme a la escultura. Y por aquellas cosas del destino, en mi camino apareció como de la nada un escultor que me prometió, con mirada serena, que juntos podríamos lograr una obra de dimensiones inimaginables. Yo sería su ayudante. Día a día le ayudaba en lo que me pedía hasta que, tras un año así, decidí hacer un boceto de aquella obra de la que tanto habíamos hablado. Le maravilló. Lo noté en sus reproches y alejamiento, en las crueles palabras que me dedicó, en su vejez mal llevada comprobó que mi juventud y obra lo dejaban a él como ayudante mío. Escondiéndose en su orgullo y, por qué no decirlo, en su miedo, me dejó solo. Mi sueño se había esfumado. Aparentemente. Pero realmente no había hecho más que comenzar, viendo que todos sus reproches no eran sino elogios, me di cuenta de que no me hacía falta nadie para conseguir aquello que más anhelaba: Esculpir cada noche al salir del trabajo. Y poco a poco fui levantando un monumento que jamás acabé.

 

Este es el Microrrelato seleccionado para el libro “Conseguir los sueños” de la Editorial Hipálage y que ya está a la venta en http://www.hipalage.com/ , que escribí hace unos meses.

 

Germán Piqueras Arona

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