CREAR

Nuestra sociedad es profundamente consumista. Yo soy profundamente consumista. Y ese consumismo atroz no solo compete a lo material, sino a lo intelectual.

Existen muchas personas que no quieren aprender nada nuevo o saber más, solo quieren consumir intelectualmente, de igual manera que todo aquel ser que va a Zara y sale con diez bolsas. Es lo mismo. Si el objetivo final no es la absorción de conocimientos con un fin (o sin él, pero al menos sin vanidad), es decir, leer sin compartir en el Stories de Instagram lo que se ha leído, es consumismo. Dentro de este concepto también están las reseñas, escritas o grabadas en vídeo, en las que los supuestos críticos (da igual reputados o no) nos analizan la obra; en el fondo, las personas que las realizan quieren que el resto del mundo sepa que ellos han visto esa película o leído ese libro… pero el disfraz es bello: ¡un análisis! Aunque deberíamos hacernos una pregunta respecto a dicho análisis: ¿es para el resto de la humanidad o para ellos mismos? ¿Qué diría la voz del subconsciente aquí?

Las personas que comparten, generosas, la portada del libro que están leyendo por sus redes sociales lo hacen porque también ellas descubren otros libros a través de los selfies de otros. Yo no discuto eso. Ni siquiera reniego del consumismo. Pero no hay palabra con más distorsión que “compartir”, ¿qué compartimos? ¿qué tan generosos somos? Incluso esta milésima de ensayo que aquí expongo y comparto… ¿qué pretende? El estado de ansiedad permanente y creciente en el que sobrevivimos, algunos más a gusto que otros, no es sino una constante competición en la que el corredor de fondo lleva la frente llena de sudor consumista. Consumir. Es una palabra que gusta en los ambientes millenials. Consumir cultura es contraproducente. Google me dice que “la palabra consumo es la acción y efecto del verbo consumir, y este viene del latín consumere (tomar entera y conjuntamente, consumir, agotar, desgastar)”.

Creo que habría que sustituir “consumir” por “reciclar”. Reciclar el conocimiento que absorbemos en algo nuevo. ¿Acaso no es eso la creatividad? Si quieres ser un antihéroe o una antiheroína… sé creativ@.

 

Germán Piqueras

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