CREAR

Nuestra sociedad es profundamente consumista. Yo soy profundamente consumista. Y ese consumismo atroz no solo compete a lo material, sino a lo intelectual.

Existen muchas personas que no quieren aprender nada nuevo o saber más, solo quieren consumir intelectualmente, de igual manera que todo aquel ser que va a Zara y sale con diez bolsas. Es lo mismo. Si el objetivo final no es la absorción de conocimientos con un fin (o sin él, pero al menos sin vanidad), es decir, leer sin compartir en el Stories de Instagram lo que se ha leído, es consumismo. Dentro de este concepto también están las reseñas, escritas o grabadas en vídeo, en las que los supuestos críticos (da igual reputados o no) nos analizan la obra; en el fondo, las personas que las realizan quieren que el resto del mundo sepa que ellos han visto esa película o leído ese libro… pero el disfraz es bello: ¡un análisis! Aunque deberíamos hacernos una pregunta respecto a dicho análisis: ¿es para el resto de la humanidad o para ellos mismos? ¿Qué diría la voz del subconsciente aquí?

Las personas que comparten, generosas, la portada del libro que están leyendo por sus redes sociales lo hacen porque también ellas descubren otros libros a través de los selfies de otros. Yo no discuto eso. Ni siquiera reniego del consumismo. Pero no hay palabra con más distorsión que “compartir”, ¿qué compartimos? ¿qué tan generosos somos? Incluso esta milésima de ensayo que aquí expongo y comparto… ¿qué pretende? El estado de ansiedad permanente y creciente en el que sobrevivimos, algunos más a gusto que otros, no es sino una constante competición en la que el corredor de fondo lleva la frente llena de sudor consumista. Consumir. Es una palabra que gusta en los ambientes millenials. Consumir cultura es contraproducente. Google me dice que “la palabra consumo es la acción y efecto del verbo consumir, y este viene del latín consumere (tomar entera y conjuntamente, consumir, agotar, desgastar)”.

Creo que habría que sustituir “consumir” por “reciclar”. Reciclar el conocimiento que absorbemos en algo nuevo. ¿Acaso no es eso la creatividad? Si quieres ser un antihéroe o una antiheroína… sé creativ@.

 

Germán Piqueras

Comunicación en el Congreso “Lo sagrado y lo profano”

Comunicación “La muerte a través del accionismo. Los rituales de sacrificio en las obras de Hermann Nitsch y Marina Abramovic en el VIII Congreso sobre arte, literatura y cultura gótica urbana (dedicado temáticamente a “lo sagrado y lo profano”) que organiza la Asociación Cultural Besarilia.

Octubre 2019. Facultad de Filología. Universidad Complutense de Madrid.

Link del programa: https://herejiaybelleza.com/2019/04/27/lo-sagrado-y-lo-profano/

lo sagrado y lo profano

Germán Piqueras

 

 

ARTISTAS QUE CALCAN

¿Cuántas de la ilustraciones que vemos contienen fragmentos (e incluso la totalidad) calcados y no lo sabemos? ¿Por qué no lo sabemos? Respecto a la segunda pregunta, la respuesta es fácil: porque no se indica. Respecto a la primera, la respuesta sería: más de las que imaginamos.

Como ilustrador, pero también como consumidor de arte, me gustaría tener más información acerca de lo que estoy viendo. Si los artistas del pasado hubieran indicado todas las técnicas que usaban para sus obras de arte, nos resultaría más fácil comprenderlas y las valoraríamos de manera diferente. Eso sí, no existirían documentales como Conocimiento secreto (Randall Wrigth, 2002), producido por la BBC, en el que el artista David Hockney habla de cómo los artistas del pasado usaron, en secreto, dispositivos ópticos (espejos, lentes) para la creación de sus obras de arte. La clave, para mí no está en que se usaran aquellos instrumentos que agilizaban sus trabajos, sino en la palabra “secreto”, porque, parece ser, es lo mismo que ocurre hoy día.

Aunque con instrumentos diferentes (ahora se utilizan proyectores), el objetivo es el mismo: acabar antes (¿y mejor?) el encargo, aunque todavía queda la duda en mi mente de por qué hay encargos que exigen el realismo de una fotografía (¿no sería más fácil usar la fotografía?). Pero, quien encarga una obra realista… ¿sabe que en muchas ocasiones lo primero que va a hacer el artista es calcar/proyectar la imagen? Si lo supiese a ciencia cierta, quizás le encargaría la ilustración pero con el dibujo ya calcado por él mismo para así abaratar costes.

El dilema no está en si el artista reconoce o no que usa técnicas que facilitan su trabajo como el proyector o si lo dibuja mediante cuadrícula (para que así sea exactamente igual), tampoco en si comunica el proceso en sus redes sociales, no. El dilema está en no indicar la técnica del trabajo en cuestión en el mismo trabajo. Reviso libros de ilustradores en los que dicen con qué material han dibujado, sobre qué soporte, incluso las medidas… pero no dicen que han usado proyector, cuando así ha sido. Lo mismo pasa con algunos cuadros que se crean y exponen en nuestros días. Nadie dice que calca en la información pertinente sobre la obra. ¿Por qué? ¿Qué tabú hay para no indicarlo si el uso de estos instrumentos está tan extendido? Insisto en que también debería indicarse en los óleos que se pintan en nuestro tiempo para que, de esta manera, en el futuro los museos aportasen toda la información sobre la obra: título, medidas, material, soporte y cualquier técnica empleada. Sobre todo a fin de darles pistas a las siguientes generaciones de cómo trabajamos y conseguir así que el próximo David Hockney que hable en un documental sobre el arte del pasado lo haga únicamente sobre el conocimiento del mismo.

Dejémonos de secretos, vivimos en la época de la hiperinformación, informemos de cómo están hechas nuestras obras también en los propios productos en las que aparecen. Todo es lícito, siempre y cuando se diga. El arte en cuestión debe juzgarlo el espectador, pero mejor que lo juzgue sabiendo todo lo que tiene que saber.

Germán Piqueras

Valencia

Valencia es el último cuadro que he pintado. Las influencias han sido la luz de Sorolla, el color de Munch y la atmósfera de la película Swimming Pool de Ozon. Retratar el verano con colores más relacionados con el invierno ha sido otro de los objetivos principales. Las medidas del lienzo son 81 x 65 cm y la técnica, óleo sobre lienzo.

Espero que os guste.

Modelo: Laura

Fotografía: Mabel Jover

Prints Cine expresionista alemán

En venta las prints (impresiones) de la serie “Cine expresionista alemán” que cuenta, hasta el momento, con 8 ilustraciones.

Características: prints firmados a mano por el autor, tamaño A3, gramaje de 160 gr., color.

Precio: 25 € + gastos de envío (por pedidos de 3 o más ilustraciones, los gastos de envío son gratuitos).

¿Dónde realizar los pedidos?: germanpiqueras@hotmail.com

*Se realizan envíos a toda España.

 

 

Mabuse

Nosferatu Germán Piqueras

 

El proyecto:

Esta obra, inspirada en el cine expresionista alemán, evoca al espíritu creativo de algunas de las películas más representativas de dicho movimiento. Consideré que la tinta china negra (diluida y sin diluir) era idónea para representar las sombras, uno de los elementos estéticos más importantes del cine expresionista, porque otorgaba la fuerza necesaria a los dibujos. Las sombras poseen una importancia similar a la de los dibujos de las figuras en sí mismos. Por este motivo la elegí. La técnica mixta en estos dibujos incluye acuarela azul, pretendiendo con esto ofrecer al espectador una atmósfera fría, misteriosa y elegante. Con tinta también están realizadas las tipografías de los títulos, en el idioma original de cada película, inspiradas también en la estética expresionista de los carteles de cine de aquella época. Algunas de las películas homenajeadas en esta serie son La caja de Pandora, El hombre que ríe, M, El doctor Mabuse y Nosferatu.